Cuando la vida encaja… pero el alma no
Hay momentos en la vida en los que, si alguien nos mirara desde afuera, diría que todo está bien.
La vida sigue su curso.
Cumplimos con nuestras responsabilidades.
Sostenemos lo que hay que sostener.
Funcionamos.
Y, sin embargo, por dentro algo empieza a sentirse distinto.
No es una crisis evidente.
No es un problema concreto que podamos señalar con el dedo.
Es más silencioso que eso.
Es una sensación difícil de explicar. Como si una parte nuestra estuviera presente en todo… pero al mismo tiempo un poco ausente.
Seguimos haciendo lo que siempre hicimos.
Pero ya no se siente exactamente igual.
A veces aparece como cansancio.
A veces como una pregunta que vuelve una y otra vez:
“¿Esto es todo?”
No es ingratitud.
No es falta de amor por la vida que tenemos.
Es algo más profundo.
Es la sensación de que, en algún momento del camino, empezamos a vivir más en función de lo que había que hacer… que de lo que realmente estaba vivo dentro nuestro.
Y eso le pasa a muchas personas.
Pasa cuando las decisiones se acumulan.
Cuando las responsabilidades crecen.
Cuando dejamos partes nuestras en pausa porque “no era el momento”.
Sin darnos cuenta, la vida empieza a funcionar en piloto automático.
Y el piloto automático tiene algo curioso:
funciona muy bien hacia afuera… pero nos va desconectando de a poco con nuestro interior.
Hasta que un día aparece esa incomodidad difícil de nombrar.
Ese pequeño ruido interno.
No siempre es algo que haya que “arreglar”.
A veces es simplemente una señal.
Una invitación a detenernos un momento.
A preguntarnos con honestidad:
¿Hace cuánto no escucho realmente lo que me pasa por dentro?
¿Hace cuánto no me pregunto qué necesito yo?
Tal vez no se trate de cambiar toda la vida de un día para el otro.
Tal vez el primer paso sea mucho más simple.
Volver a mirarnos. Volver a escucharnos.
Volver a habitar nuestra propia vida con un poco más de presencia.
Porque muchas veces la expansión personal no empieza con grandes decisiones.
Empieza con algo mucho más pequeño…
pero también mucho más valiente.
Dejar de vivir en automático.

Comentarios
Publicar un comentario