Entradas

Cuando el sentido aparece mientras caminamos

Imagen
Hoy estoy habitando este camino… estudiando, preparándome, descubriéndome. Y aunque a veces no tengo del todo claro hacia dónde me lleva, sigo acá, presente, sosteniendo este proceso que también muchas están viviendo. Hay algo en este “estar en camino” que me enseña más que cualquier destino final. Vivimos en un mundo que nos pide certezas, respuestas rápidas, definiciones claras. Pero la verdad es que la mayoría de nosotras está aprendiendo a vivir en la transición: entre lo que fuimos y lo que estamos empezando a ser. Entre lo que ya no nos queda cómodo y lo que todavía no sabemos nombrar. Cuando el norte se desdibuja Hay días en los que me siento un poco perdida. Perdida de mí, de mis ganas, de mi norte. Esa sensación de estar en movimiento… pero sin sentirme del todo en casa. Un desacomodo interno que no siempre sé explicar, pero que reconozco en muchas mujeres que me rodean. Y es que perderse no siempre es un error. A veces es una invitación. Un llamado suave —o no tan suave— a re...

Un espacio para volver a vos

Imagen
D urante mucho tiempo escribí en este blog como una forma de poner en palabras lo que me iba pasando. Cambios, preguntas, pausas, movimientos internos. Este espacio nació como un diario personal, pero con el tiempo fui entendiendo algo importante: muchas mujeres están viviendo procesos muy parecidos. Y no siempre tienen un lugar donde decirlo, escucharse o sentirse acompañadas. Hoy me encuentro en otro momento de mi camino. 💗 Un momento de mayor conciencia, formación y compromiso con lo que siento que es mi propósito. Me formé en desarrollo personal, coaching y psicología, y sigo haciéndolo. Pero más allá de los títulos, hay algo que atraviesa todo: el deseo profundo de acompañar a las mujeres a reencontrarse consigo mismas . A escucharse. A volver al cuerpo, a la emoción, a la intuición. Y desde ahí, a vincularse de una manera más consciente con su entorno, sus relaciones y su vida cotidiana. Creo profundamente que muchas veces no estamos “mal”, pero sí estamos desconectadas. Funcion...

Quedarte también es una elección

Imagen
No es que no quieras cambiar. Muchas veces sí querés. Sabés que algo no está bien, lo sentís, lo pensás, incluso lo hablás. Pero hay algo que te frena. Y no siempre es falta de ganas. Es miedo. Miedo a no saber qué va a pasar, a equivocarte, a arrepentirte, a perder lo que hoy tenés… aunque no te haga del todo bien. Porque lo conocido, aunque incomode, sigue siendo más fácil que lo incierto. Y ahí es donde muchas veces nos quedamos. No porque estemos bien, sino porque cambiar implica atravesar algo que no podemos controlar. Entonces postergamos. Nos decimos “más adelante”, “cuando esté más segura”, “cuando tenga todo más claro”. Pero mientras tanto, la vida sigue. Y lo que hoy evitás, mañana sigue estando. Cambiar no es cómodo, y probablemente nunca lo sea del todo. Pero quedarte donde estás, cuando sabés que algo no encaja, también tiene un costo. A veces no se trata de dar un gran salto. A veces se trata de ser honesta con vos, de dejar de mirar para otro lado, de empezar aunq...

Si nada cambia, nada cambia

Imagen
Hay lugares en los que nos quedamos no porque estemos bien, sino porque son conocidos. Y eso, de alguna forma, nos da seguridad. La zona de confort no siempre se siente cómoda. A veces es rutina, a veces es costumbre, y muchas veces es miedo. Miedo a cambiar, a equivocarnos, a perder lo que ya tenemos… incluso cuando eso ya no nos hace bien. Entonces nos quedamos. Y aprendemos a adaptarnos a eso que no termina de hacernos sentido. A convivir con esa incomodidad que aparece de fondo, pero que muchas veces elegimos ignorar. Pero hay algo que es simple, aunque incómodo: si nada cambia, nada cambia. Y lo que hoy se siente como una incomodidad leve, con el tiempo se vuelve más pesada. Cambiar no siempre es hacer algo drástico. A veces empieza con algo mucho más simple: dejar de ignorarte. Empezar a escucharte un poco más, aunque no tengas todas las respuestas. Y para eso, muchas veces necesitamos un espacio. Un lugar donde poder pensar, sentir y poner en palabras lo que nos pasa. Si s...

Cuando la vida encaja… pero el alma no

Imagen
Hay momentos en la vida en los que, si alguien nos mirara desde afuera, diría que todo está bien. La vida sigue su curso. Cumplimos con nuestras responsabilidades. Sostenemos lo que hay que sostener. Funcionamos. Y, sin embargo, por dentro algo empieza a sentirse distinto. No es una crisis evidente. No es un problema concreto que podamos señalar con el dedo. Es más silencioso que eso. Es una sensación difícil de explicar. Como si una parte nuestra estuviera presente en todo… pero al mismo tiempo un poco ausente. Seguimos haciendo lo que siempre hicimos. Pero ya no se siente exactamente igual. A veces aparece como cansancio. A veces como una pregunta que vuelve una y otra vez: “¿Esto es todo?” No es ingratitud. No es falta de amor por la vida que tenemos. Es algo más profundo. Es la sensación de que, en algún momento del camino, empezamos a vivir más en función de lo que había que hacer… que de lo que realmente estaba vivo dentro nuestro. Y eso le pasa a muchas person...

Mi familia como motor de mi expansión

Imagen
Durante años creí que ser buena madre, buena compañera, buena mujer, era sinónimo de desaparecer un poco. De postergarme. De poner siempre a los demás primero. Y sin darme cuenta, ese modelo silencioso me fue apagando. Hasta que entendí algo que me cambió la vida: cuando yo me elijo, mi familia también gana. También implicó dejar de ser la mujer que todos esperaban que fuera. 👐 La que podía con todo. La que nunca decía que no. La que estaba disponible incluso cuando estaba agotada. Soltar esa versión no fue inmediato. Fue un pequeño duelo silencioso. Pero del otro lado no encontré pérdida… encontré verdad. Aprendí que no es egoísmo darme tiempo. Es responsabilidad emocional. Es mostrarles a mis hijos que el amor propio no es un lujo, sino una base. Es enseñar con el ejemplo que una mujer puede ser madre, pareja, profesional, creadora… sin perderse en el camino. Mi familia fue el espejo que me mostró dónde me estaba abandonando. Y también fue el motor que me impulsó a recuperarme. Cuan...

Mil versiones de mi...

Imagen
Tener cinco hijos no fue una decisión pensada, estratégica o planificada. No fue un “quiero una familia grande” ni un sueño de infancia. Fue algo más profundo, más instintivo, más misterioso. Algo que tenía que pasar. Algo que mi alma sabía antes que yo. Y aunque muchas veces me juzgaron por el tiempo, por la energía, por la capacidad, por no encajar en lo que “se espera”, siempre tuve una certeza silenciosa dentro mío: No tuve cinco hijos porque era fácil. Los tuve porque cada uno llegó a enseñarme algo que yo todavía no sabía de mí. Y aun así, acá estoy: más fuerte, más consciente y más agradecida que nunca por cada uno de mis cinco hijos, esos cinco universos que llegaron a expandirme de formas que jamás imaginé. El juicio ajeno: la parte que nadie te prepara para sostener Durante muchos años, las críticas y los prejuicios me dolieron. Me dolieron de verdad. Me atravesaban como si cada comentario cuestionara no solo mi capacidad, sino mi identidad. Sentía que tenía que justificarme,...