Quedarte también es una elección

No es que no quieras cambiar. Muchas veces sí querés. Sabés que algo no está bien, lo sentís, lo pensás, incluso lo hablás. Pero hay algo que te frena.

Y no siempre es falta de ganas. Es miedo.

Miedo a no saber qué va a pasar, a equivocarte, a arrepentirte, a perder lo que hoy tenés… aunque no te haga del todo bien.

Porque lo conocido, aunque incomode, sigue siendo más fácil que lo incierto. Y ahí es donde muchas veces nos quedamos. No porque estemos bien, sino porque cambiar implica atravesar algo que no podemos controlar.

Entonces postergamos. Nos decimos “más adelante”, “cuando esté más segura”, “cuando tenga todo más claro”.

Pero mientras tanto, la vida sigue. Y lo que hoy evitás, mañana sigue estando.

Cambiar no es cómodo, y probablemente nunca lo sea del todo. Pero quedarte donde estás, cuando sabés que algo no encaja, también tiene un costo.

A veces no se trata de dar un gran salto. A veces se trata de ser honesta con vos, de dejar de mirar para otro lado, de empezar aunque sea de a poco.

Y muchas veces, lo que más necesitamos no es tener todas las respuestas, sino un espacio donde poder decir lo que nos pasa, sin miedo, sin presión, sin tener que tener todo resuelto.

¿Qué estás evitando cambiar… aunque sabés que ya no te hace bien?





Si sentís que estás en ese punto, estoy creando un Círculo de mujeres. Un espacio donde poder hablar, escucharte y compartir lo que te pasa con otras que están en una búsqueda similar.

Círculo de mujeres


Comentarios

Entradas populares de este blog

Una mujer en expansión

Mil versiones de mi...

Un vuelo que también nos transforma